España choca con Merkel sobre la llegada de turistas británicos

 La decisión del Gobierno británico de introducir a las Islas Baleares en su codiciada ‘lista verde’ de lugares a los que viajar sin restricciones ha sido celebrada -aunque con reservas- por la industria turística de las islas y el Gobierno español.

 
 
 
© EFE Una playa en Baleares (EFE)

 A partir del miércoles que viene, los turistas británicos podrán visitar Baleares sin tener que someterse a una cuarentena a su regreso a Reino Unido, una medida disuasoria que ha retenido a muchos británicos y que ha retrasado un poco más la esperada recuperación de la industria turística en Baleares. Pero, además de sus carteras y libras para gastar en España, los turistas británicos también pueden traer algo más: la variante delta del coronavirus, más contagiosa, que supone ya algo más del 90% de los nuevos casos en Reino Unido y que ha retrasado la desescalada del país pese a su buen ritmo de vacunación.

 

Ante este nuevo escenario pandémico al otro lado del Canal de la Mancha, la canciller Angela Merkel ha insistido a sus socios europeos que impongan restricciones en forma de cuarentena a los turistas británicos, en un intento de impedir que la variante delta se convierta también en mayoritaria en la Unión Europea ahora que Boris Johnson está abriendo de nuevo las puertas a sus turistas.

Además de Baleares, otro país europeo que ha pasado a la ‘lista verde’ es Malta. Portugal estuvo en la lista durante un par de semanas antes de que el empeoramiento de la situación epidemiológica lo colocara de nuevo en ‘ámbar’.

Precisamente, una semana después de que cientos de británicos viajaran a territorio luso para un partido de fútbol de la Champions Leage. Hoy, la variante delta representa el 70% de los nuevos casos en Lisboa, frente al 10% en mayo. En España, todavía es de menos del 10%, pero está subiendo.

Para Merkel, no es momento de abrir los brazos a los británicos sin precauciones: “En nuestro país, si vienes de Gran Bretaña, tienes que someterte a cuarentena – y ese no es el caso en todos los países europeos, como me gustaría que fuera”, advirtió el jueves poco antes del encuentro de líderes de la UE, que termina este viernes.

Por ahora, además de Alemania países como Polonia e Italia imponen cuarentena a los británicos, mientras que España, Grecia y Portugal -los más necesitados de los ingresos turísticos- no imponen ningún tipo de restricción.

No es la primera vez que Merkel critica a sus socios europeos por su política de pocas restricciones. A principios de esta semana, señaló directamente a Portugal, afirmando que “su situación quizá podría haberse evitado, y por eso tenemos que trabajar más duro”.

El propio Centro Europeo para el Control de Enfermedades ha advertido que, dado que la variante delta es más transmisible que otras variantes, estiman que para finales de agosto representará el 90% de los nuevos contagios en la Unión Europea.

Además de transmitirse algo más que otras variantes, la delta reduce ligeramente la eficacia de la primera dosis de vacuna (aunque la vacunación completa sigue protegiendo contra esta variante).

Pese a la presión de Merkel, España, sin embargo, se ha mantenido en su decisión, insistiendo en que cada país de la UE toma sus decisiones soberanas sobre a quién y con qué restricciones permitir el acceso.

El presidente francés, Emmanuel Macron también ha pedido “decisiones coordinadas sobre la apertura de las fronteras a terceros países”, y Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha insistido en el preocupante “rápido avance” de la variante delta. Sin muchos resultados hasta ahora.

Según ha admitido la propia Merkel este viernes, no se ha llegado a un consenso europeo sobre unas restricciones uniformes conjuntas.

La propia ministra española de Turismo, Reyes Maroto, ha celebrado la inclusión de Baleares en la lista verde británica: “Celebramos que el trabajo del Gobierno haya dado resultados y Reino Unido haya valorado la excelente situación sanitaria de Baleares para abrirlo como destino seguro a sus ciudadanos”.

Según ha defendido en sus últimas intervenciones públicas, España ha puesto mucho de su parte para facilitar los viajes turísticos: se ha adelantado casi dos semanas a la implementación del certificado digital europeo, además de permitir, desde el pasado 7 de junio, la entrada de viajeros de terceros países, acreditando que están vacunados con pauta completa.

Pero, de puertas adentro, la esperada llegada masiva de turistas procedentes del Reino Unido a Baleares, aunque ha sido celebrada por el Gobierno autonómico, también se ha visto con reservas. Nada más conocer la noticia, el Govern ha pedido al Ejecutivo de Pedro Sánchez que establezca con los viajeros británicos mecanismos de control similares a los que contempla el pasaporte europeo para los viajeros procedentes de países de la UE, como comprobaciones de la pauta de vacunación o pruebas negativas. El Ejecutivo de Baleares aguarda recibir una resolución positiva del Gobierno español sobre los controles a los turistas británicos “antes del primer vuelo”, que está previsto para la semana que viene.

En una rueda de prensa, el consejero de Turismo, Iago Negueruela, ha insistido en la voluntad del Govern de “proteger a los ciudadanos de las islas”. “Hemos luchado mucho tiempo porque vengan los turistas británicos, pero deberían venir bajo las condiciones más seguras posibles”, ha afirmado un funcionario del gobierno regional al FT.

Los turistas británicos siempre han supuesto para Baleares, y para el conjunto de España, una de sus principales clientelas. En 2019, los 18 millones de visitantes procedentes del Reino Unido supusieron un 23% del total de los turistas recibidos en nuestro país. Gastaron cerca de 18.000 millones de euros. En general, el turismo supone cerca del 12% del PIB español, una industria muy golpeada por el covid en 2020, cuando colapsó un 80%.