Málaga no tiene previsto vacunar contra el coronavirus ni los festivos ni los fines de semana

Esta semana concluirá con sólo cuatro días de vacunación pese a que hay suficientes dosis almacenadas, aunque faltan trabajadores

Málaga no tiene previsto vacunar contra el coronavirus ni los festivos ni los fines de semana

Los Reyes Magos no traerán vacunas contra el coronavirus hoy a Málaga. La campaña sanitaria más esperada de la historia se interrumpe este festivo pese a que hay dosis almacenadas esperando a ser administradas. La agenda volverá a abrirse mañana jueves para seguir inyectando la primera de las dos dosis necesarias de la farmacéutica Pfizer entre residencias de mayores y profesionales sanitarios. Fuentes consultadas por este periódico confirman que tampoco se vacunará los fines de semana, al menos en esta primera fase. Esta semana, por tanto, concluirá con sólo cuatro días de vacunación, aunque no haya problemas de abastecimiento. Desde el Servicio Andaluz de Salud (SAS) confirman que hoy no se vacunará en las residencias de mayores y de atención a grandes dependientes, primer grupo de riesgo, pero aseguran que habrá vacunación a sanitarios.

Las fuentes consultadas, profesionales encargados de vacunar a sus compañeros en centros de salud y hospitales, contradicen la información ofrecida por la Consejería y explican que hoy no habrá citas para aplicar la inyección a trabajadores. El número de enfermeros dedicados a la campaña y la apertura de la agenda de vacunación en fines de semana y festivos han marcado hasta ahora las diferencias en los porcentajes de dosis administradas entre unas comunidades autónomas y otras. El consejero Jesús Aguirre informó el lunes de que Andalucía sólo había puesto el 37 por ciento de las vacunas recibidas hasta entonces: unas 26.400 dosis de las 70.000 que tenían y que ahora son el doble (unas 140.000) por el cargamento recibido esta semana. El Ministerio de Sanidad restó importancia a este bajo ritmo inicial, común en la mayoría de regiones, achacándolo a las dificultades de poner en marcha una estrategia de esta envergadura.

El Sindicato de Enfermería (Satse) denunció ayer que la mayoría de consejerías «no ha reforzado como debería sus plantillas de enfermería», colectivo encargado de poner las vacunas, y recuerda que los objetivos marcados requieren «un trabajo titánico» que se afronta con un déficit de más de 15.000 trabajadores en los centros de salud de todo el país. Apenas hay comunidades que hayan ofrecido condiciones laborales específicas a los enfermeros de atención primaria para que vacunen en fines de semana y festivos, aunque ya hay regiones, como la Comunidad Valenciana, que estudian o han alcanzado acuerdos para compensar a los sanitarios y mantener la agenda de vacunación abierta los siete días de la semana.
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La vacuna se recibe ultracongelada en viales de cristal, detallan los profesionales, y ha de ser descongelada antes de disolverla en suero fisiológico. De cada vial se extraen cinco dosis de 0,3 mililitros que, ya en jeringuillas, pueden durar hasta seis horas. Un enfermero que ha vacunado a más de 80 compañeros en Málaga añade que no se han registrado efectos adversos en ningún caso. El objetivo del SAS es que se vacune al menos el 75 por ciento de la plantilla, cifra que será mayor si continúa el alto nivel de aceptación de los sanitarios: «Por el momento apenas hay renuncias, más bien al contrario. Casi todo el mundo quiere vacunarse». Los profesionales deben registrar su consentimiento por escrito, protocolo que retrasa la vacunación: «En equipos de tres, dos nos dedicamos a pinchar y otro se encarga de los registros, porque también las renuncias deben quedar firmadas». Respecto al ritmo de inyección, calcula que cada grupo de tres profesionales está vacunando a unas veinte personas por hora.

Otro enfermero encargado de la vacunación, en este caso en el Hospital Clínico, recuerda que en esta primera fase se está vacunando a los sanitarios más expuestos, «no a los que trabajan en primera línea, como suelen decir los medios, porque en primera línea estamos todos, desde el primer celador que recibe al paciente hasta quien le da el alta», circunstancia que allana el camino: «Son profesionales que están hartos de atender casos graves y de trabajar con EPI (equipos de protección individual, muy incómodos), así que desean que esto se acabe cuanto antes».

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En el caso de las residencias de ancianos, otro factor que retrasa el ritmo de vacunación es la avanzada edad y las enfermedades de los residentes. «Muchos mayores», explica una fuente del SAS, «tienen demencias y patologías y no se les puede vacunar en dos minutos, como si fueran jóvenes, porque tardamos más hasta en retirarles la camisa o la blusa para descubrir el brazo». Tampoco han detectado un nivel de rechazo suficiente como para poner en riesgo la inmunidad de grupo. En la residencia de El Palo, el primer centro que recibió las vacunas en Málaga, sólo hubo seis residentes que no se vacunaron de una población de más de ochenta: «Dos no quisieron, en el caso de otros dos se opuso su familia y en otros dos casos la vacuna estaba contraindicada por su estado de salud».

La vacunación se reanudará mañana tras el parón de hoy.