La vacuna no acabará con las restricciones en 2021. ¿Cuándo volverá la vida normal?

© EFE Foto: Reuters.A pesar de que es necesario ser prudentes, no se puede negar que las noticias de los últimos días permiten atisbar algo de luz al final del túnel.
Las vacunas de Pfizer y Moderna confirman eficacias superiores al 90% en sus anuncios comerciales.
La de AstraZeneca demuestra que protege a las personas mayores ya con el aval de un estudio científico publicado en ‘The Lancet’.
Además, todo indica que la inmunidad puede ser muy duradera. Más no se puede pedir, así que llega la hora de pensar en la vacunación masiva a través de un plan que el Gobierno presentará el próximo martes.Sin embargo, sigue habiendo muchas incógnitas. ¿Vacunar significa volver a hacer una vida normal? ¿Cuánta gente debería hacerlo para que recuperemos el ritmo de vida normal? La cifra está en el 70%. Lo dijo hace unos días Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, y lo ratifican los expertos. “Cuando se hayan vacunado 70 de cada 100 personas, yo empezaría a quedarme tranquilo”, afirma en declaraciones a Teknautas Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). “Sería una cifra razonable para plantear que se ha llegado a la inmunidad colectiva y que se alcanzaría por los vacunados más quienes han superado la enfermedad por vía natural”.

El concepto de inmunidad de grupo ha dado mucho que hablar durante la pandemia y no para bien. “Las estrategias de algunos países se fundamentaron en crear una buena inmunidad natural haciendo que la mayoría de la población enfermase, pero eso significaba que la cantidad de muertos iba a ser espantosa, así que iba a ser un fracaso”, comenta el experto. Sin embargo, ahora se recupera la expresión con una perspectiva distinta. “Una cobertura alta de la vacuna evita que enfermen incluso los no vacunados, porque vamos creando barreras a la circulación del microorganismo”, comenta.

Salvador Peiró, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio), cree que en este caso la inmunidad de rebaño es relativa. “Lo primero que haremos es vacunar a ancianos, una parte de la población que se mueve menos y tiene menos contacto social, así que en realidad la transmisión se seguirá produciendo en los grupos más jóvenes“, advierte. Por eso considera que los primeros porcentajes de población vacunada no tendrán mucha repercusión para la circulación del virus.

Por qué nos vacunaremos en masa

García Rojas reconoce que hay una cierta preocupación por los datos de encuestas recientes sobre reticencias de la población. “Yo lo entiendo perfectamente. Estamos viviendo en un marco de incertidumbre y de bronca política que impide que haya un discurso consensuado, así que se genera desconfianza en la ciudadanía. Además, se insiste machaconamente en que producir vacunas en un año no es lo normal”, asegura. No obstante, no cree que la población sea antivacunas. “En absoluto, la gente tiene dudas, pero la historia de cobertura de las vacunas de este país es de las mejores del mundo en los niños”, la población en la que se administran la mayor parte de las disponibles.

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Según los expertos, no hay ninguna duda de que las vacunas que finalmente se aprueben van a ser seguras, así que hay que trasladar ese mensaje. “Y también hay que hacer que la gente piense cuál es el escenario alternativo. ¿Seguir con la pandemia, las hospitalizaciones, las UCI, los fallecimientos y profundizar en la crisis económica?”, se pregunta.

Peiró también niega la desconfianza entre la población. “Se está haciendo mucho ruido con ese tema, con gente diciendo que faltan datos y que no hay información. Es verdad que a los científicos no nos valen los anuncios de las compañías, pero probablemente los datos estarán disponibles para mediados de diciembre“, explica. Con esa perspectiva, “yo no espero tasas de vacunación bajas y la mejor prueba es que este año se están agotando las vacunas de la gripe en muchas comunidades a pesar de que las compras fueron muy superiores a las de otros años”.

Para Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), la avalancha de información de estos últimos meses ha provocado mucha confusión. “Han salido trabajos que indicaban que los anticuerpos desaparecían, incluido el estudio español de seroprevalencia. Era una falsa alarma que nos decía que posiblemente tener la infección o vacunarte no te iba a proteger, pero ahora parece que esa inmunidad va a ser duradera y que además de anticuerpos genera células T, es muy buena noticia”, afirma. En su opinión, a medida que se aclare el panorama, los recelos se van a superar y la vacunación será masiva porque “más del 90% de la población vacunamos a nuestros hijos”.

La desescalada definitiva

Con estas previsiones, la siguiente pregunta es qué efecto tendrá esa vacunación, cuándo empezará a notarse en el día a día, teniendo en cuenta que la vida personal y los negocios de millones de personas en España se encuentran paralizados. Mariano Esteban, científico del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC que lidera el desarrollo de una las vacunas españolas más avanzadas, prevé que a medida que se introduzca la vacunación, “en un periodo de un año, podamos tener la inmunidad de grupo superada y, con eso, vivir tranquilamente y disfrutar de la vida”, según declaró hace unos días.

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No obstante, “para quitar las medidas, tenemos que empezar a tener un alto porcentaje de gente vacunada”, advierte López Hoyos. Además, recuerda que está pendiente por resolver una incógnita: si la vacunación evitará o no la circulación del virus. “Es posible que te proteja de la infección, pero mantengas una carga viral en tu organismo y ser infeccioso para la gente”, comenta. Así que “si nos relajamos, como pasó en verano, estaremos subiendo y bajando la montaña rusa continuamente”, añade. El presidente de la AEV coincide: “Hasta que no tengamos la inmunidad colectiva y comprobemos que el microorganismo está dejando de tener presencia, yo no quitaría ninguna medida”.

En realidad, la desescalada definitiva no tendrá que ver directamente con alcanzar mayores porcentajes de población vacunada. “El criterio lo marcarán las tasas de transmisión en la práctica real, como ahora; si sigues teniendo casos, se seguirán manteniendo las medidas”, opina Peiró, “aunque deberían ir bajando a medida que se vaya vacunando”. Además, hay que tener en cuenta que todas las vacunas avanzadas se administran en dos dosis y que para notar sus efectos pasan varias semanas, así que habrá un cierto decalaje entre las tasas de vacunación y su reflejo en el descenso de las cifras epidemiológicas.

Aunque la transmisión siga siendo alta, vacunar primero a las personas mayores va a ser una clave en la mejora de la mortalidad y hospitalizaciones

Sin embargo, aunque la transmisión de la enfermedad siga siendo alta, vacunar en primer lugar a las personas mayores va a ser un elemento clave en la mejora de las cifras de mortalidad y de hospitalizaciones, que son las más preocupantes y proceden sobre todo de este grupo poblacional. Por eso, es previsible que las cifras mejoren relativamente pronto y que aumente la presión de algunos sectores económicos para relajar las medidas.

En los primeros meses se mantendrán casi todas las restricciones, pero es posible que la llegada del calor, por el mayor uso de espacios al aire libre, empiece a marcar el abandono de algunas medidas, incluida la mascarilla. “Yo diría que hacia el verano empezaremos a ir sin mascarillas y con bastante tranquilidad”, augura el experto de Fisabio. Seguramente, antes se irán recuperando los aforos.

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Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, ofrece plazos un poco más amplios, pero también dentro de 2021: preguntado por las mascarillas, considera que las medidas de salud pública convivirán con las vacunaciones durante bastante tiempo, pero que “comenzaremos a acercarnos a la normalidad, si la gran mayoría de las personas se vacunan, a medida que nos adentramos en el tercer o cuarto trimestre”.

No obstante, a pesar de la vacunación “habrá brotes aislados en algunos sitios e incluso algún vacunado se contagiará“, comenta Peiró, “pero nuestra relación con el covid se parecerá más a la que tenemos con otras patologías y no nos veremos obligados a cerrar espacios”. Además, “siempre quedarán reservorios que por ciertos motivos no se vacunan, la principal dificultad será llegar a algunos subgrupos con menos nivel sociocultural”.

Así que seguirá habiendo brotes en población no vacunada. “Aunque en mucha menor medida, todavía los tenemos en el caso del sarampión“, afirma, poniendo como ejemplo un virus mucho más transmisible que el SARS-CoV-2, pero en el que la cobertura de las vacunas llega al 95%.