El Carnaval de Río será en julio bajo la condición de que haya vacuna contra covid

Río de Janeiro, 17 nov (EFE).- Las principales escuelas de samba de Río de Janeiro, protagonistas de uno de los carnavales más famosos del mundo,

anunciaron el lunes que realizarán sus tradicionales desfiles el 10 y el 11 de julio de 2021 con la condición de que para la fecha ya exista una vacuna

contra la covid. En septiembre pasado las escuelas dejaron en suspenso el Carnaval de Río, el evento festivo más importante de Brasil y uno de los más

famosos en el mundo, al cancelar los desfiles que estaban previstos para febrero de 2021 por causa de la pandemia del coronavirus y plantear la

posibilidad de aplazarlos o cancelarlos definitivamente.

  

Río de Janeiro.- Las principales escuelas de samba de Río de Janeiro, protagonistas de uno de los carnavales más famosos del mundo, anunciaron este lunes 16 de noviembre, que realizarán sus tradicionales desfiles el 10 y el 11 de julio de 2021 con la condición de que para la fecha ya exista una vacuna contra el COVID-19.

En septiembre pasado, las escuelas dejaron en suspenso el Carnaval de Río, el evento festivo más importante de Brasil y uno de los más famosos en el mundo, al cancelar los desfiles que estaban previstos para febrero de 2021 por causa de la pandemia del coronavirus y plantear la posibilidad de aplazarlos o cancelarlos definitivamente.

Pero en una nueva reunión plenaria realizada este lunes, las protagonistas del Carnaval manifestaron su apoyo a la propuesta para realizar los desfiles en la primera quincena de julio, desde que ya exista una vacuna contra la pandemia.

 

En su reunión, la Liga de las Escuelas de Samba del Grupo Especial (Liesa) admitió que, pese a que la decisión de aplazar el Carnaval a julio aún no es definitiva, comunicó a los gremios artísticos que ya pueden comenzar a preparar sus desfiles.

 

«La idea es que podamos tener un desfile competitivo en julio. La posibilidad que planteamos es que podamos realizar los desfiles los días 10 y 11 de julio. Por eso les comunicamos a las escuelas que ya pueden buscar el patrocinio y comenzar a prepararse para que todas estén listas», afirmó el presidente de la Liesa, Jorge Castanheira, en declaraciones que concedió tras la cita.

El dirigente agregó que la seguridad sanitaria aún es la prioridad de las escuelas de samba y que por eso los protagonistas del Carnaval están dialogando con especialistas de la Universidad Federal de Río de Janeiro y de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación médica de Latinoamérica.

«Estamos trabajando con las informaciones que hemos obtenido de los especialistas, pero queremos estar listos para realizar los desfiles en julio, desde que contemos con la vacuna y un calendario de inmunización«, dijo.

El aplazamiento de las fiestas inicialmente previstas para febrero próximo por causa de la pandemia dejó el Carnaval de Río en suspenso por primera vez en los últimos 108 años, ya que tanto las escuelas de samba como las comparsas callejeras condicionan sus desfiles a una vacuna.

El aplazamiento recibió el respaldo de la Alcaldía de Río, en últimas principal organizador de una fiesta que en febrero de este año atrajo a 2,1 millones de visitantes, de los que 483.000 extranjeros, dejaron ingresos por 900 millones de dólares y confirmaron la ciudad como principal destino turístico de Brasil.

Según la alcaldía, aglomeraciones del nivel promovido por una fiesta como el Carnaval suponen un gran riesgo para un país como Brasil, actualmente el segundo con más muertes por COVID-19 en el mundo después de Estados Unidos, con más de 166.000 fallecidos, y el tercero con más contagios, con unos 5,9 millones de casos.

Los desfiles de las escuelas de samba del llamado Grupo Especial del Carnaval de Río, considerados como el mayor espectáculo del mundo al aire libre y principal atractivo de la fiesta, concentran en dos noches en el Sambódromo a 145.000 espectadores, sin contar con los cerca de 5.000 integrantes de cada una de las 14 agrupaciones y las miles de personas necesarias para el evento.

Pero la concentración y el contacto directo es peor en los desfiles de los blocos (comparsas), cuyas bandas musicales son seguidas en desfiles callejeros gratuitos por millones de personas.

Según la alcaldía, los desfiles realizados por las 453 comparsas en el Carnaval de este año atrajeron a 7 millones de personas.

Río de Janeiro, que también anunció un modelo menos atractivo para la edición de este año del Reveillon, su tradicional fiesta de año nuevo y que, igualmente, atrae a millones de turistas, se sumó a otras ciudades brasileñas que ya habían anunciado el aplazamiento del Carnaval, como Sao Paulo, Recife y Salvado

El Covid-19 priva al mundo del Carnaval de Río de Janeiro en 2021

Fotografía tomada con un dron que muestra el Sambódromo, donde normalmente desfilan las escuelas de samba, vacío en Río de Janeiro. 25 de septiembre de 2020, Río de Janeiro, Brasil.
Fotografía tomada con un dron que muestra el Sambódromo, donde normalmente desfilan las escuelas de samba, vacío en Río de Janeiro. 25 de septiembre de 2020, Río de Janeiro, Brasil. © Antonio Lacerda / EFE
 
 

Será la primera vez en más de 100 años que la ciudad brasileña no celebra sus tradicionales desfiles y fiestas, que durante el 2019 contaron con 2,1 millones de visitantes. Es otro golpe para el turismo de Río, en donde tampoco habrá fiesta de fin de año en Copacabana.

Brasil reportó el 26 de febrero de este año su primer caso del nuevo coronavirus. El Carnaval de Río había terminado justo un día antes, como una suerte de licencia dada por la pandemia y también como una amenaza latente que desde entonces iba a estar presente sobre la cita del 2021.

Ahora, Río de Janeiro lamenta que por primera vez desde 1912 no podrá bailar al ritmo del Carnaval. Primero fueron las escuelas de samba, las que el jueves 24 de septiembre anunciaron que dados los riesgos del Covid-19, suspendían los desfiles del año próximo, previstos para febrero.

Bailarinas de la escuela de samba Vila Isabel durante el carnaval de Rio de Janeiro, en Brasil, el 24 de febrero de 2020
Bailarinas de la escuela de samba Vila Isabel durante el carnaval de Rio de Janeiro, en Brasil, el 24 de febrero de 2020 Carl de Souza AFP/Archivos

Este viernes la mala noticia la dieron los ‘blocos’, las fiestas callejeras que acompañan las paradas. “No podemos ser irresponsables y llevar multitudes a las calles”, dice Rita Fernandes, presidenta de Os Blocos da Sebastiana, que reúnen a un millón y medio de personas en sus celebraciones.

“En virtud de toda esta inseguridad, de esa inestabilidad con relación a la ciencia y de no saber si en febrero vamos a tener o no una vacuna, llegamos a la conclusión de que el proceso tiene que ser aplazado”, explica Jorge Castanheira, presidente de Liesa, la Liga Independiente de las Escuelas de Samba, encargadas de dar el anuncio sobre los desfiles y su tradicional Sambódromo.

 
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Otro golpe económico para Río de Janeiro

En un país en donde el sector de los servicios contribuye el 70 % de su actividad económica, la suspensión del carnaval supone dejar de generar 725 millones de dólares, de acuerdo con cifras de Riotur, la agencia promotora de turismo de la ciudad.

Otro revés para la urbe fue el anuncio en julio de Riotur de suspender la tradicional fiesta de año nuevo en la playa de Copabacana. Esta última cita es, junto con el Carnaval, uno de los principales ingresos de la ciudad.

Pero quizás es más notorio el impacto del Carnaval por todo el dinero este mueve. “Vivimos del Carnaval todo el año”, cuenta Diogo Jesús, bailarín líder de la escuela Mocidade. Sin eventos privados a los que acudir, Diogo paga sus cuentas ahora trabajando como conductor de Uber y vendiendo tapabocas.

Sin Carnaval, pero con aficionados en las canchas de fútbol

Aunque Brasil es el segundo país con más fallecidos del mundo a causa de la pandemia al contabilizar más de 139.000 y pese a que estados como Amazonas han tenido que frenar su reapertura por el auge de los casos, el Gobierno de Jair Bolsonaro aprobó esta semana el regreso de los aficionados a los campos de fútbol.

Es una medida que cuenta con un límite del 30 % de aforo en los estadios, algo que en el mítico Maracaná supone un ingreso de unos 25.000 hinchas. Ya algunas ciudades como Belo Horizonte anunciaron su rechazo a esta medida.

Es una situación que recuerda la polémica que se vivió en el país cuando volvió el fútbol a la nación y precisamente en Río de Janeiro. El partido entre el Flamengo y el Bangu supuso el 18 de junio la vuelta del balompié en América del Sur, con el rechazo de otros clubes como Fluminense y Botafogo.

Ese encuentro se jugó en el Maracaná, a unos cuantos metros de un hospital improvisado para pacientes de Covid-19.

Con AP y EFE