Los vuelos en el aeropuerto de Málaga se reducen un 60% hasta septiembre

El tránsito de pasajeros ha caído en más de un 70% en los tres primeros trimestres del año – Las aerolíneas se mueven en un escenario “con poca visibilidad” para lo que queda de año y temen que la recuperación del gremio no llegue hasta 2024

Hace un año, el aeropuerto de Málaga-Costa del Sol celebraba sus cien años de existencia batiendo récords y alcanzado unas cifras de tránsito propias para cerrar un ejercicio «histórico». De hecho, el aeródromo malagueño clausuró 2019 rozando los veinte millones de pasajeros y los 145.000 despegues y aterrizajes.

Como preludio del buen ejercicio que acompañaría a su centenario, en los primeros nueve meses de 2019 por el recinto malagueño ya habían pasado más de 15 millones de viajeros y se contabilizaban 113.741 vuelos. Solo en el primer mes de la estación otoñal, el tránsito de pasajeros superó los dos millones de personas y se operaron más de 14.000 vuelos nacionales e internacionales.

Un año después, con la pandemia del Sars-Cov-2 de por medio y la movilidad internacional en el punto de mira, estas prósperas cifras se han derrumbado.

El pasado mes, el tránsito de pasajeros del Costa del Sol cayó en un 81,9%, esto es, solo 366.312 viajeros pasaron por sus terminales, según datos de Aena en su último informe mensual. En cuanto a los vuelos, aterrizaron y despegaron 6.232 aviones, un 55,6% menos con respecto a 2019.

Atendiendo al acumulado, de enero a septiembre, el tránsito de pasajeros ha rozado los 4,5 millones de personas y se han operado 47.988 vuelos, lo que implica unas caídas del 71,5% y del 57,8% respectivamente, siempre con respecto al año anterior.

Pese a los recesos en lo que va de año el aeropuerto de Málaga se mantiene en el cuarto puesto a nivel nacional en tránsito de viajeros, solo tras Barajas, El Prat y Palma de Mallorca, y en quinto lugar en relación a las operaciones realizadas en los aeródromos, por detrás de Barajas, El Prat, Palma de Mallorca y Gran Canaria.

Desde la caída en picado del tráfico de pasajeros en el aeródromo malagueño (-99,4%)y las operaciones como consecuencia directa de la declaración del estado de alarma, las compañías aéreas fueron retomando paulatinamente su actividad partir de junio.

Las primeras en volver a la actividad fueron las aerolíneas más clásicas de la Costa del Sol, como Iberia, Ryanair o Easyjet, esta última incluso con la apertura de una nueva base ya proyectada en Málaga para 2021.

Sin embargo, el verano no ha sido todo lo próspero que esperaban las compañías, según señala la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que apunta a los vetos y las cuarentenas impuestas durante el verano como principal escollo.

«Pensábamos que a partir de julio se iba a producir una reactivación lenta pero reactivación de la actividad, sin embargo, en agosto, a partir de las restricciones que impusieron distintos países como Reino Unido a finales de julio con una cuarentena, fue la puntilla que impidió que las compañías levantáramos el vuelo», explican fuentes de ALA, que estima la caída del turismo internacional en un 90%.

Para evitar nuevas limitaciones a la movilidad, la Asociación de Líneas Aéreas propone la realización de test a los pasajeros a la ida y vuelta con el objetivo de «suavizar esas restricciones y restaurar la conectividad y la confianza de los pasajeros».

En cuanto a las previsiones para lo que queda de año tampoco son muy halagüeñas, de hecho son muy inconsistentes.

«Hay poca visibilidad de los próximos meses, las compañías aéreas estamos planificando el mes de noviembre, está condicionado por las restricciones a la movilidad, que cada vez son mayores», recalcan a este periódico.

Por tanto, aunque esperan que la recuperación llegue «lo antes posible» apuntan a un camino largo con recorrido probablemente hasta 2024, tal y como advierten desde la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI).